Fragmentos de "Qué es el budismo" - J.L Borges & Alicia Jurado

 

"QUE ES EL BUDISMO"
(1976)
[PARTE 1: ANTECEDENTES DEL BUDISMO]

[En este capitulo se alude a textos y creencias que existían en la India, mucho antes de que existiera el budismo. Y por tanto el budismo esta influenciado y basado en ellos]

1- EL VEDANTA 

Como todas las religiones y filosofías del Indostán [la cultura hindú] , el budismo presupone las doctrinas de los Vedas. La palabra Veda significa «sabiduría» y se aplica a una vasta serie de textos antiquísimos que, antes de ser fijados por la escritura, se transmitieron oralmente de generación en generación. El Korán es un libro sagrado, la Biblia es un conjunto de obras que fueron declaradas canónicas por diversos concilios; la índole divina de los Vedas ha sido en cambio reconocida en la India desde una época inmemorial. Himnos, plegarias, incantaciones, fórmulas mágicas, letanías, comentarios místicos y teológicos, meditaciones ascéticas e interpretaciones filosóficas integran los Vedas. Se entiende que son obra de la divinidad que, al cabo de cada una de las infinitas aniquilaciones del universo, los revela a Brahma; éste, mediante las palabras de los Vedas, que son eternas, crea un nuevo universo. Así, la palabra piedra es necesaria para que haya piedras en cada nuevo ciclo cósmico. 

(…) [Según los vedas] hay una sola realidad, diversamente llamada Brahman (Dios) o Atman (alma), según la consideremos objetiva o subetivamente.

[La mayoría de las religiones hindúes se basan en los vedas, incluido el “hinduismo”, la religión más común de la India]

2- [LOS CONCEPTOS DE TRANSMIGRACION, KARMA Y NIRVANA]

[En la cultura hindú, influenciada en gran media por los vedas, surge la idea de que], cada [vida] es la consecuencia de una reencarnación [o transmigración] anterior... nuestras dichas y desdichas actuales dependen de lo que hicimos en la vida pasada... Cada uno de nosotros ya ha recorrido un número infinito de vidas, pero puede salvarse de recorrer infinitas vidas futuras si logra la liberación o Nirvana... Nirvana es la palabra sánscrita que, etimológicamente, vale por «apagamiento», «extinción»; también cabría traducir «el extinguirse» o «el apagarse»...

Hemos dicho que cada encarnación determina la subsiguiente; esta determinación constituye lo que las escuelas filosóficas de la India llaman el karma. La palabra es sánscrita y deriva de la raíz kri que significa «hacer» o «crear». El karma es la obra que incesantemente estamos urdiendo; todos los actos, todas las palabras, todos los pensamientos -quizá todos los sueños- producen, cuando el hombre muere, otro cuerpo (de dios, de hombre, de animal, de ángel, de demonio, de réprobo) y otro destino. Si el hombre muere con anhelo de vida en su corazón, vuelve a encarnar; es como si, al morir, plantara una semilla. Radhakrishnan ha definido el karma como la ley de la conservación de la energía moral. También podemos considerarlo una interpretación ética de la ley de causalidad...

El karma obra de un modo impersonal. No hay una divinidad de tipo jurídico que distribuye castigos y recompensas; cada acto lleva en sí el germen de una recompensa o de un castigo que pueden no ocurrir inmediatamente, pero que son fatales. Christmas Humphreys escribe: «Al pecador no lo castigan por sus pecados; éstos lo castigan. Por consiguiente no existe el perdón y nadie puede otorgarlo». [El karma] es una propiedad de los actos, que -según la índole de éstos- inevitablemete producen consecuencias adversas o felices. 

Karma es la ley del universo, pero no ha sido promulgada por un legislador ni la aplica un juez. Su operación es inexorable; en el Dhammapada se lee: «Ni en el cielo, ni en mitad del mar, ni en las grietas más hondas de las montañas, hay un sitio en que el hombre pueda librarse de una acción malvada». 

La creencia en el karma enseña a la gente a sobrellevar con resignación las desventuras. Paul Deussen refiere, que en Jaipur conversó con un mendigo ciego. Al preguntarle cómo había perdido la vista, el otro replicó: «En una vida anterior habré cometido algún crimen». En otras palabras: no hay sufrimiento inmerecido ni inmerecida felicidad. Los hindúes consideran la caridad como una ostentación y un error, ya que el desventurado no hace otra cosa que expiar culpas cometidas en una vida previa y tratar de ayudarlo es demorar el pago inexorable de esa deuda. Por eso, Gandhi condenó la fundación de asilos y de hospitales. En la India, la fe en la transmigración es tan profunda que a nadie se le ha ocurrido demostrarla... 

[PARTE 2: EL BUDISMO]

[LA LEYENDA DE BUDA]

...[Esta] biografía empieza en el cielo. El Bodhisattva (el que llegará a ser el Buddha, título que significa «el Despierto»)… mira, desde lo alto [desde el cielo], la tierra y considera [elige] el siglo, el continente, el reino y la casta en que renacerá para ser el Buddha y salvar a los hombres. Elige a su madre, la reina Maya (este nombre significa la fuerza mágica que crea el ilusorio universo), mujer de Suddhodana, que es rey en la ciudad de Kapilavastu, al sur del Nepal. Maya sueña que en su costado entra un elefante de seis colmillos, con el cuerpo del color de la nieve y la cabeza del color del rubí. Al despertar, la reina no siente dolor ni siquiera peso, sino bienestar y agilidad. Los dioses crean un palacio en su cuerpo; en ese recinto el Bodhisattva espera su hora rezando. En el segundo mes de la primavera la reina atraviesa un jardín; un árbol cuyas hojas resplandecen como el plumaje del pavo real le tiende una rama; la reina la acepta con naturalidad; el Bodhisattva se levanta en aquel momento y nace por el flanco derecho sin lastimarla. El recién nacido da siete pasos, mira a derecha e izquierda, arriba, abajo, atrás y adelante; ve que en el universo no hay otro igual a él y anuncia con voz de león: «Soy el primero y el mejor; éste es mi último nacimiento; vengo a dar término al dolor, a la enfermedad y a la muerte.» Dos nubes vierten agua fría y caliente para el baño de la madre y del hijo; los ciegos ven, los sordos oyen, los lisiados caminan, los instrumentos de música tocan solos; los dioses del cuarto cielo se regocijan, cantan y bailan; los réprobos en el infierno olvidan su pena. En aquel mismo instante nacen su futura mujer, Yasodhara, su cochero, su caballo, su elefante y el árbol a cuya sombra llegará a la liberación [el Nirvana]. El niño recibe el nombre de Siddharta; también es conocido por el de Gautama…

Los intérpretes del sueño de Maya han profetizado que su hijo será dueño del mundo (un gran rey) o redentor del mundo. Su padre quiere lo primero; hace levantar tres palacios para Siddharta, de los que excluye toda cosa que pueda revelarle la caducidad, el dolor o la muerte. El príncipe se casa al cumplir los diecinueve años… Diez años de ilusoria felicidad transcurren para el príncipe, dedicados al goce de los sentidos en su palacio, cuyo harén encierra ochenta y cuatro mil mujeres, pero Siddharta sale una mañana en su coche y ve con estupor a un hombre encorvado «cuyo pelo no es como el de los otros, cuyo cuerpo no es como el de los otros», que se apoya en un bastón para caminar y cuya carne tiembla. 

Pregunta qué hombre es ése: el cochero explica que es un anciano y que todos los hombres de la tierra serán como él. En otra salida ve a un hombre que la lepra devora; el cochero explica que es un enfermo y que nadie está exento de ese peligro. En otra ve a un hombre que llevan en un féretro; ese hombre inmóvil es un muerto, le explican, y morir es la ley de todo el que nace. En la última salida ve a un monje de las órdenes mendicantes que no desea ni morir ni vivir (en las últimas formas de la leyenda las cuatro figuras son fantasmas o ángeles). La paz está en su cara; Siddharta ha encontrado el camino. 

La noche en que toma la decisión de renunciar al mundo, le anuncian que su mujer ha dado a luz un hijo. Regresa al palacio; a medianoche se despierta, recorre el harén y ve a las mujeres dormidas. A una le babea la boca; otra, con el pelo suelto y desordenado, parece pisoteada por elefantes; otra habla en sueños; otra muestra su cara llena de úlceras; todas parecen muertas. Siddharta dice: «Así son las mujeres, impuras y monstruosas en el mundo de los seres mortales; pero el hombre, engañado por sus adornos, las juzga codiciables». Entra en el aposento de Yasodhara; la ve dormida con la mano en la cabeza del hijo. Piensa: «Si retiro esa mano de su lugar, mi mujer se despertará; cuando sea Buddha volveré y tocaré a mi hijo»…

Siddharta se va a las montañas, donde pasa seis duros años entregado a la mortificación y al ayuno. No cambia de lugar cuando cae sobre él la lluvia o el sol; los dioses creen que ha muerto. Entiende, al fin, que los ejercicios de mortificación son inútiles; se levanta, se baña en las aguas del río y come un poco de arroz. Su cuerpo recobra inmediatamente el antiguo fulgor,… y el Bodhisattva se sienta a la sombra del árbol del Conocimiento y se pone a [meditar]. Resuelve no levantarse de ahí hasta haber logrado la iluminación [el Nirvana]…

Solo e inmóvil bajo el árbol, Siddharta ve sus infinitas encarnaciones anteriores y las de todas las criaturas; abarca de un vistazo los innumerables mundos del universo; después, la concatenación de todas las causas y efectos. Intuye al alba las cuatro verdades sagradas [la cuatro nobles verdades]. Ya no es el príncipe Siddharta, es el Buddha [el despierto]. 

[Días después] se encamina a Benares… Busca a cinco monjes que fueron sus compañeros y que se apartaron de él cuando renunció a los rigores del ascetismo…: les muestra la “Vía Media”, que equidista de la vida carnal y de la vida austera, y les enseña la aniquilación del dolor por la aniquilación del deseo. Los mojes se convierten…

Llamado por su padre, el Buddha vuelve a Kapilavastu acompañado de veinte mil discípulos. Ahí, entre otros, convierte a su hijo Rahula…

Cunda, el hijo de un herrero, le ofrece en Kusinara un trozo de carne salada de cerdo o según otros unas trufas; esta comida agrava [un] mal que el Buddha ya sentía… Se baña, bebe agua y se tiende bajo unos árboles para morir. Los árboles bruscamente florecen; saben tal vez que ese hombre viejo y tan enfermo es el Buddha… Muere al anochecer, en esa hora en que parece fácil la muerte. 

Tal es, a grandes rasgos, la vida legendaria del Buddha...

[EL KARMA Y EL PROBLEMA DEL ALMA INDIVIDUAL EN EL BUDISMO]

Para el occidental, el concepto de transmigración es claro..., el de karma se le antoja arbitrario y difícil. [Para la cultura occidental] la transmigración presupone un alma que transmigra, una pura esencia inmortal que se aloja en un cuerpo y después en otro; el budismo, en cambio, niega la existencia de un Yo y recurre al karma para asegurar una continuidad de las diversas vidas. El concepto de una estructura complejísima que cada individuo va construyendo a lo largo de su vida se presta menos a la transmigración que el concepto de un alma individual que pasa de una forma corporal a otra forma...

Para el budismo, cada hombre es una ilusión, vertiginosamente producida por una serie de hombres momentáneos y solos... La hipótesís de la impermanencia del individuo ha sugerido comentarios irónicos. Se cuenta que un brahmán expuso la doctrina a un soldado de Alejandro de Macedonia; el soldado lo dejó hablar y luego lo derribó de un puñetazo. Ante las protestas del brahmán, el converso le dijo: «Ni fui yo quien golpeó, ni eres tú el golpeado». (…)

[ALGUNAS ENSEÑANZAS Y PARÁBOLAS DE BUDA]

El budismo, que ahora es una religión, una teología, una mitología, una tradición pictórica y literaria, una metafísica o, mejor dicho, una serie de sistemas metafísicos que se excluyen, fue al principio una disciplina de salvación, una suerte de yoga (la palabra yoga es afín a la palabra latina iugum, «yugo»). El mismo Buddha se negó siempre a discusiones abstractas que le parecieron inútiles y formuló la famosa parábola del hombre herido por una flecha y que no se la deja arrancar antes de saber la casta, el nombre, los padres y el país de quien lo hirió. «Proceder así, dijo el Buddha, es correr peligro de muerte; yo enseño a quitar la flecha.» Con esta parábola respondió a quienes le preguntaban si el universo es infinito o finito, si es eterno o si ha sido creado. 

Otra parábola refiere el caso de un grupo de ciegos de nacimiento que deseaban saber cómo era un elefante. Uno le tocó la cabeza y dijo que era como una tinaja; otro, la trompa y dijo que el elefante era como una serpiente; otro, las defensas y dijo que eran como rejas de arado; otro, el lomo y dijo que era como un granero; otro, la pata y dijo que era como un pilar. Análogo es el error de quienes pretenden saber qué es el universo.

El aprendizaje del Nirvana [como salvación] es lo esencial de la doctrina predicada por el Buddha. Este había logrado el conocimiento de todos los misterios del universo, pero lo que se propuso enseñar fue el medio de liberarse del Samsara o mundo aparencial. Los textos hablan de la doctrina del puño cerrado, que guarda la sabiduría universal y de la mano abierta, que prodiga las verdades que necesitamos. Una tradición refiere que el Buddha mostró una hoja a sus discípulos y les dijo que la relación entre esa hoja y los millares que poblaban los árboles de la selva era la misma que existía entre lo enseñado por él y sus infinitos conocimientos. 

Bastaría al discípulo conocer el camino de su liberación; de ahí la parábola de la flecha, a la que nos hemos referido en un capítulo anterior.

[PRINCIPALES DOCTRINAS BUDISTAS: LA “VÍA MEDIA” Y LAS “CUATRO NOBLES VERDADES”]

... Buddha condena la vida carnal, que es baja, innoble, material, indigna e insensata, y la vida ascética, que es indigna, insensata y dolorosa. Predica una Vía Media: el Sagrado Octuple Sendero, al que conducen las Cuatro Nobles Verdades.

Estas verdades son: 

1- El sufrimiento: ¿Qué es el sufrimiento? El Buddha responde: «Es nacer, envejecer, enfermarse, estar con lo que se odia, no estar con lo que se ama, desear y anhelar y no conseguir».

2- El origen del sufrimiento: ¿Cuál es el origen del sufrimiento? El Buddha responde: «Es la Sed (Trishna) [la ambición y el deseo constante] que lleva de reencarnación en reencarnación acompañada de deleites sensuales y que, ya en un punto, ya en otro, quiere saciarse». (…)

3- La aniquilación del sufrimiento: ¿Qué es la aniquilación del sufrimiento? El Buddha responde: «Es la aniquilación de esa Sed que lleva de reencarnación en  reencarnación, acompañada de deleites sensuales y que, ya en un punto, ya en otro, quiere saciarse». El nombre técnico de esa aniquilación es Nirvana...

4- El camino que lleva a la aniquilación del sufrimiento, o sea el Octuple Sendero: ¿Cuál es el camino que lleva a la aniquilación del sufrimiento? El Buddha responde: «Es el Sagrado Octuple Sendero: recto conocimiento, recto pensamiento, rectas palabras, rectas obras, recta vida, recto esfuerzo, recta consideración y recta meditación». 

Estas normas integran una Vía Media, equidistante de la vida carnal y de la vida ascética, de los excesos del rigor y de los excesos de la licencia.

La doctrina… no es dogmática ni especulativa; es moral y práctica… una recta comprensión intelectual de la doctrina es harto menos importante que el hecho de asimilarla y vivirla.

Selección, edición y comentarios: profesor Pablo Causa

Para ampliar la cuestion de las 4 nobles verdades y el octuple sendero se recomienda el siguiente enlace: http://www.zenluz.org/octuplesendero.html 

El libro completo de Borges y Jurado ("Qué es el budismo"), fue recuperado del siguiente enlace: https://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:OkyS0ofQAA0J:https://www.worcel.com/archivos/6/Borges%2520%26%2520Jurado-Que%2520Es%2520El%2520Budismo.pdf+&cd=1&hl=es-419&ct=clnk&gl=uy 


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