Harari - La revolución científica
"DE ANIMALES A DIOSES”
Yuval Noah Harari
PARTE IV
LA REVOLUCIÓN CIENTÍFICA
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(…)
EL VIEJO AMANTE DE LA CIENCIA
Vivimos en una era técnica. Son muchos los que están convencidos de que la ciencia y la tecnología tienen las respuestas a todos nuestros problemas. Solo hemos de dejar a los científicos y técnicos que sigan con su trabajo, y crearán el cielo aquí en la Tierra. Pero la ciencia no es una empresa que tenga lugar en algún plano moral o espiritual superior por encima del resto de la actividad humana. Como todos los otros campos de nuestra cultura, está modelada por intereses económicos, políticos y religiosos.
La ciencia es un asunto muy caro. Un biólogo que quiera entender el sistema inmune humano necesita laboratorios, tubos de ensayo, productos químicos y microscopios electrónicos, por no mencionar ayudantes de laboratorio, electricistas, fontaneros y limpiadores. Un economista que pretenda modelar mercados de crédito ha de comprar ordenadores, organizar enormes bancos de datos y desarrollar complicados programas de procesamiento de datos. Un arqueólogo que desee comprender el comportamiento de los antiguos cazadores-recolectores ha de viajar a tierras lejanas, excavar ruinas antiguas y datar huesos fosilizados y objetos. Todo esto cuesta dinero.
Durante los últimos 500 años, la ciencia moderna ha logrado maravillas gracias en gran parte a la buena disposición de gobiernos, empresas, fundaciones y donantes privados que han donado miles de millones de dólares a la investigación científica. Estos miles de millones han hecho mucho más para explorar el universo, cartografiar el planeta y catalogar el reino animal que lo que hicieron Galileo Galilei, Cristóbal Colón y Charles Darwin. Si estos genios no hubieran nacido, sus intuiciones probablemente se les habrían ocurrido a otros. Pero si no se dispusiera de la financiación adecuada, no habría excelencia intelectual que la hubiera compensado...
¿Por qué empezaron a fluir los miles de millones desde las cajas fuertes de los gobiernos y las empresas hasta los laboratorios y las universidades? En los círculos académicos, son muchos los que son lo bastante ingenuos para creer en la ciencia pura. Creen que gobiernos y empresas les proporcionan dinero de forma altruista para que desarrollen cualesquiera proyectos de investigación que les gusten. Pero esto no describe realmente las realidades de la financiación de la ciencia. La mayoría de los estudios científicos se financian porque alguien cree que pueden ayudar a alcanzar algún objetivo político, económico o religioso. Por ejemplo, en el siglo XVI, reyes y banqueros dedicaron enormes recursos para financiar expediciones geográficas alrededor del mundo y ni un solo penique para estudiar la psicología infantil. Esto se debe a que reyes y banqueros suponían que el descubrimiento de un nuevo conocimiento geográfico les permitiría conquistar nuevas tierras y establecer imperios comerciales, mientras que no podían ver beneficios en comprender la psicología infantil.
En la década de 1940, los gobiernos de los Estados Unidos de América y de la Unión Soviética destinaron enormes recursos al estudio de la física nuclear y no a la arqueología subacuática. Supusieron que estudiar la física nuclear les permitiría desarrollar armas nucleares, mientras que era improbable que la arqueología subacuática les ayudara a ganar guerras. Los propios científicos no siempre son conscientes de los intereses políticos, económicos y religiosos que controlan el flujo de dinero; muchos científicos, de hecho, actúan por pura curiosidad intelectual. Sin embargo, solo rara vez son los científicos los que dictan el programa científico.
Aun en el caso de que quisiéramos financiar ciencia pura, no afectada por intereses políticos, económicos o religiosos, probablemente sería imposible. Después de todo, nuestros recursos son limitados. Si se pide a un congresista que dedique un millón de dólares adicional a la Fundación Nacional para la Ciencia para investigación básica, preguntará, justificadamente, si ese dinero no se emplearía mejor en financiar la formación del profesorado o en proporcionar una exención de impuestos a una fábrica en apuros en su distrito.
Para distribuir recursos limitados hemos de dar respuesta a preguntas como «¿Qué es más importante?» y «¿Qué es bueno?». Y estas no son preguntas científicas. La ciencia puede explicar lo que existe en el mundo, cómo funcionan las cosas y lo que puede haber en el futuro. Por definición, no tiene pretensiones de saber qué es lo que debería haber en el futuro. Solo las religiones y las ideologías intentan dar respuesta a estas preguntas…
La ciencia es incapaz de establecer sus propias prioridades, así como de determinar qué hacer con sus descubrimientos. Por ejemplo, desde un punto de vista puramente científico no está claro qué deberíamos hacer con nuestra comprensión creciente de la genética. ¿Deberíamos emplear este conocimiento para curar el cáncer, para crear una raza de superhombres modificados genéticamente, o para modificar a vacas lecheras y dotarlas de ubres supergrandes? Es evidente que un gobierno liberal, un gobierno comunista, un gobierno nazi y una empresa multinacional capitalista utilizarían el mismo descubrimiento científico para fines completamente diferentes, y no hay razón científica para preferir un uso frente a los demás.
En resumen, la investigación científica solo puede florecer en alianza con alguna religión o ideología. La ideología justifica los costes de la investigación. A cambio, la ideología influye sobre las prioridades científicas y determina qué hacer con los descubrimientos... De ahí que con el fin de entender cómo es que la humanidad ha llegado a... la Luna (en lugar de cualquier otro número de destinos alternativos) no basta con revisar los logros de los físicos, los biólogos y los sociólogos. Hay que tener en cuenta las fuerzas ideológicas, políticas y económicas que han modelado la física, la biología y la sociología, y las han impulsado en unas determinadas direcciones al tiempo que ignoraban otras.
Dos fuerzas en particular merecen nuestra atención: el imperialismo y el capitalismo…
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EL MATRIMONIO DE CIENCIA E IMPERIO
¿A qué distancia se halla el Sol de la Tierra? Esta es una cuestión que intrigó a muchos astrónomos de principios de la edad moderna, en particular después de que Copérnico argumentara que es el Sol, y no la Tierra, el que está situado en el centro del universo. Varios astrónomos y matemáticos intentaron calcular la distancia, pero sus métodos proporcionaban resultados que diferían mucho. A mediados del siglo XVIII se propuso finalmente un medio fiable para efectuar la medición. Cada pocos años, el planeta Venus pasa directamente entre el Sol y la Tierra. La duración del tránsito difiere cuando se observa desde puntos distantes de la superficie de la Tierra debido a las minúsculas diferencias en el ángulo según el cual el observador lo ve. Si se hicieran varias observaciones del mismo tránsito desde diferentes continentes, solo haría falta una trigonometría sencilla para calcular nuestra distancia exacta del Sol Para obtener unos resultados más precisos era imperativo enviar a un astrónomo directamente al océano Pacífico sudoccidental.
La Royal Society acordó enviar a un eminente astrónomo, Charles Green, a Tahití, y no escatimó esfuerzos ni dinero. Pero, puesto que financiaba una expedición tan cara, no tenía sentido emplearla para hacer solo una única observación astronómica. Por lo tanto, a Green lo acompañaba un equipo de otros ocho científicos de diversas disciplinas...El equipo incluía asimismo artistas que tenían asignada la producción de dibujos de las nuevas tierras, plantas, animales y personas que los científicos sin duda encontrarían.
Equipados con los instrumentos científicos más avanzados que Banks y la Royal Society podían adquirir, la expedición se puso bajo el mando del capitán James Cook, un marino experimentado, así como un consumado geógrafo y etnógrafo... Sus descubrimientos supusieron contribuciones importantes a varias disciplinas... Sin embargo, la expedición de Cook tuvo otro resultado, mucho menos benigno. Cook no solo era un marino y geógrafo experimentado, sino también un oficial naval. La Royal Society financió una gran parte de los gastos de la expedición, pero el barco lo había proporcionado la Royal Navy. La armada también contribuyó con 85 marinos y marines bien armados, y equipó el buque con artillería, mosquetes, pólvora y otro armamento. Gran parte de la información reunida por la expedición (en particular los datos astronómicos, geográficos, meteorológicos y antropológicos) eran de un valor político y militar evidente... Cook reclamó para Gran Bretaña muchas de las islas y tierras que «descubrió», en especial Australia. La expedición de Cook sentó las bases de la ocupación británica del océano Pacífico sudoccidental; de la conquista de Australia, Tasmania y Nueva Zelanda; de la instalación de millones de europeos en las nuevas colonias; y del exterminio de sus culturas nativas y de la mayor parte de sus poblaciones autóctonas...La población nativa se redujo en hasta un 90 por ciento y los supervivientes fueron sometidos a un duro régimen de opresión racial...
El buque de Cook, ¿fue una expedición científica protegida por una fuerza militar o una expedición militar a la que se unieron unos cuantos científicos?... Fue ambas cosas. La revolución científica y el imperialismo moderno eran inseparables…
¿POR QUÉ EUROPA?
...No mucho antes ñde la expedición de Cook, las islas Británicas y Europa occidental en general no eran más que un rincón atrasado y distante del mundo mediterráneo.... Solo a finales del siglo XV, Europa se convirtió en sede de acontecimientos militares, políticos, económicos y culturales importantes. Entre 1500 y 1750, Europa occidental ganó ímpetu y se convirtió en dueña del «mundo exterior», es decir, de los dos continentes americanos y de los océanos. Pero incluso entonces, Europa no era rival para los grandes poderes de Asia. Los europeos consiguieron conquistar América y obtener la supremacía en el mar principalmente porque las potencias asiáticas demostraban poco interés en ello...
En 1775, Asia suponía el 80 por ciento de la economía mundial. Las economías combinadas de la India y China por sí solas representaban dos tercios de la producción global. En comparación, Europa era un enano económico… El centro global de poder no pasó a Europa hasta el período entre 1750 y 1850, cuando los europeos humillaron a las potencias asiáticas en una serie de guerras y conquistaron extensas partes de Asia. Hacia 1900, los europeos controlaban firmemente la economía mundial y la mayor parte de suterritorio. En 1950, Europa occidental y Estados Unidos suponían en conjunto más de la mitad de la producción global, mientras que la porción de China se había reducido al 5 por ciento.
Bajo la égida europea surgió un nuevo orden global y una nueva cultura global [capitalista]. En la actualidad, todos los humanos son, en mucha mayor medida de lo que en general quieren admitir, europeos por su manera de vestir, de pensar y por sus gustos. Pueden ser ferozmente antieuropeos en su retórica, pero casi todo el mundo en el planeta ve la política, la medicina, la guerra y la economía con ojos europeos, y escucha música escrita al modo europeo con letras en idiomas europeos. Incluso la naciente economía china, que puede recuperar pronto su primacía global, está construida según un modelo europeo de producción y finanzas.
¿Cómo consiguieron los habitantes de este frío apéndice de Eurasia salir de su remoto rincón del globo y conquistar el mundo? A menudo se concede mucho crédito a los científicos de Europa. Es incuestionable que a partir de 1850 la dominación europea se basó en gran medida en el complejo militar-industrial-científico y en la magia. tecnológica. Todos los imperios de la época moderna tardía que tuvieron éxito cultivaron la investigación científica con la esperanza de cosechar innovaciones tecnológicas, y muchos científicos invirtieron la mayor parte de su tiempo trabajando en armas, medicinas y máquinas para sus amos imperiales. Una expresión común entre los soldados europeos que se enfrentaban a enemigos africanos era: «Ocurra lo que ocurra, nosotros tenemos ametralladoras y ellos no». Las tecnologías civiles no eran menos importantes. Los alimentos enlatados alimentaban a los soldados, los ferrocarriles y barcos de vapor transportaban a los soldados y sus provisiones, mientras que un nuevo arsenal de medicinas curaba a los soldados, marinos e ingenieros de las locomotoras. Estos avances logísticos desempeñaron un papel más importante en la conquista europea de África que la ametralladora.
Sin embargo, esto no era así antes de 1850. El complejo militar-industrial-científico se hallaba todavía en su infancia; los frutos tecnológicos de la revolución científica estaban todavía verdes, y la brecha tecnológica entre las potencias europeas, asiáticas y africanas era pequeña. En 1770, James Cook disponía ciertamente de una tecnología mucho mejor que la de los aborígenes australianos, pero también disponían de ella los chinos y otomanos. ¿Por qué razón, pues, fue Australia explorada y colonizada por el capitán James Cook y no por el capitán Wan Zheng He o por el capitán Husein Pasha? Y más importante todavía, si en 1770 los europeos no tenían una ventaja tecnológica significativa sobre los musulmanes, indios y chinos, ¿cómo consiguieron en el siglo siguiente abrir semejante brecha entre ellos y el resto del mundo? ¿Por qué el complejo militar- industrial-científico floreció en Europa y no en la India? Cuando Gran Bretaña dio el gran salto adelante, ¿por qué Francia, Alemania y Estados Unidos las iguieron rápidamente, mientras que China quedaba rezagada? Cuando la brecha entre las naciones industriales y las no industriales se convirtió en un factor económico y político evidente, ¿por qué Rusia, Italia y Austria consiguieron salvarla, mientras que Persia, Egipto y el Imperio otomano fracasaron? Después de todo, la tecnología de la primera oleada industrial era relativamente simple. ¿Tan difícil era para los chinos o los otomanos diseñar máquinas de vapor, fabricar ametralladoras y tender vías férreas?
El primer ferrocarril comercial se inauguró con fines comerciales en 1830 en Gran Bretaña. En 1850, las naciones europeas estaban recorridas por casi 40.000 kilómetros de vías férreas, pero en todo el conjunto de Asia, África y América Latina solo había 4.000 kilómetros de vías... Los chinos y los persas no carecían de inventos tecnológicos como las máquinas de vapor (que se podían copiar libremente, o comprar). Carecían de los valores, mitos, aparato judicial y estructuras sociopolíticas que tardaron siglos en cobrar forma y madurar en Occidente, y que no podían copiarse ni asimilarse rápidamente. Francia y Estados Unidos siguieron con celeridad los pasos de Gran Bretaña porque los franceses y los estadounidenses ya compartían los mitos y estructuras sociales más importantes de los británicos. Los chinos y los persas no pudieron darles alcance con tanta rapidez porque pensaban y organizaban sus sociedades de manera diferente...
¿Qué potencial desarrolló Europa a principios del período moderno que le permitió dominar el mundo moderno tardío? Hay dos respuestas complementarias a esta pregunta: la ciencia moderna y el capitalismo. Los europeos estaban acostumbrados a pensar y a comportarse de una manera científica y capitalista aun antes de gozar de ninguna ventaja tecnológica significativa. Cuando empezó la bonanza tecnológica, los europeos la pudieron domeñar mucho mejor que nadie... Europa y los europeos ya no gobiernan el mundo, pero la ciencia y el capital se hacen cada vez más fuertes...
LA MENTALIDAD DE CONQUISTA
...El imperialismo europeo fue completamente distinto a todos los demás proyectos imperiales de la historia. Los anteriores buscadores de imperios solían suponer que ya comprendían el mundo...En cambio, los imperialistas europeos se dirigieron hacia lejanas costas con la esperanza de obtener nuevos conocimientos junto con los nuevos territorios... James Cook no fue el primer explorador que pensó de esta manera. Los viajeros portugueses y españoles de los siglos XV y XVI ya lo habían hecho. El príncipe Enrique el Navegante y Vasco da Gama exploraron las costas de África y, mientras lo hacían, tomaron el control de islas y puertos. Cristóbal Colón «descubrió» América, e inmediatamente reclamó la soberanía de las nuevas tierras para los reyes de España. Fernando de Magallanes encontró una ruta para circunnavegar el mundo, y simultáneamente preparó el terreno para la conquista española de las Filipinas.
A medida que transcurría el tiempo, la conquista de conocimientos y la conquista de territorio se entrelazaron de manera todavía más fuerte... El 20 de julio de 1969, Neil Armstrong y Buzz Aldrin ponían un pie sobre la superficie de la Luna. En los meses que antecedieron a su expedición, los astronautas del Apolo 11 se adiestraron en un remoto desierto de aspecto lunar del oeste de Estados Unidos. La zona es el hogar de varias comunidades de americanos nativos, y hay una historia (o leyenda) que describe un encuentro entre los astronautas y uno de los habitantes locales: Un día, mientras efectuaban actividades de adiestramiento, los astronautas se encontraron con un anciano americano nativo. El hombre les preguntó qué hacían allí. Le contestaron que formaban parte de una expedición de investigación que muy pronto viajaría para explorar la Luna. Cuando el anciano oyó esto, quedó en silencio por unos momentos, y después les pidió a los astronautas si le podrían hacer un favor.
—¿Qué quiere usted? —le preguntaron.
—Bueno —dijo el anciano—, la gente de mi tribu cree que en la Luna viven espíritus sagrados. Me preguntaba si ustedes les podrían transmitir un mensaje importante para ellos de parte de mi pueblo.
—¿Cuál es el mensaje? —preguntaron los astronautas. El hombre pronunció algo en su lenguaje tribal, y después les pidió a los astronautas que lo repitieran una y otra vez hasta que lo memorizaron correctamente.
—¿Qué significa? —preguntaron los astronautas. —¡Oh!, no puedo decírselo. Es un secreto que solo nuestra tribu y los espíritus de la Luna pueden conocer.
Cuando volvieron a su base, los astronautas buscaron y buscaron hasta que encontraron a alguien que podía hablar el lenguaje tribal, y le pidieron que tradujera el mensaje secreto. Al repetir lo que habían aprendido de memoria, el traductor empezó a reírse ruidosamente. Tras calmarse, los astronautas le preguntaron qué quería decir. El hombre les explicó que la frase que habían aprendido de memoria con tanto cuidado decía: «No os creáis ni una palabra de lo que esta gente os digan. Han venido para robaros vuestras tierras»…
ARAÑAS RARAS Y ESCRITURAS OLVIDADAS
…Detrás del ascenso meteórico tanto de la ciencia como del imperio acecha una fuerza particularmente importante: el capitalismo. Si no hubiera sido por hombres de negocios que buscaban hacer dinero, Colón no habría llegado a América, James Cook no habría alcanzado Australia y Neil Armstrong nunca habría dado aquel pequeño paso sobre la superficie de la Luna.
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